Un fin de semana de corazón agradecido

El encuentro de Familia HVD que hemos celebrado los días 17 y 18 de abril en el Pago de San Clemente, Trujillo y Guadalupe nos ha dejado el corazón colmado de gratitud.

Han sido días de memoria viva, de emoción serena y de hondura compartida; días en el que el alma parecía ensancharse al compás de unos pasos antiguos que, sin embargo, siguen marcando nuestro camino.

Recorrer las empinadas calles del Trujillo histórico y monumental, seguir las huellas de nuestros fundadores, pisar, contemplar y respirar los lugares por los que tantas veces caminaron Madre Antonia y Padre Juan, ha sido mucho más que una visita: ha sido una experiencia del alma.

Cada rincón nos hablaba en voz baja de unos comienzos humildes, de una fe encendida, de una entrega silenciosa y fecunda. Conocer dónde nacieron, dónde oraron y dónde fue brotando aquella pequeñita obra que, casi sin hacer ruido, comenzó a dar origen a lo que hoy es nuestra congregación, nos ha llenado de asombro y contemplación.

Todo parecía invitarnos a detenernos, a mirar despacio, a agradecer. Porque allí donde todo comenzó, también nosotras hemos podido volver a escuchar la verdad primera de nuestra historia: que Dios escribe sus obras más bellas con la tinta humilde de la pequeñez, la confianza y la fidelidad.

Orar en la capilla de nuestra Casa Madre ante sus restos, entonando un infinito “gracias”, ha sido uno de esos momentos que no se olvidan, porque quedan escritos para siempre en la memoria del corazón.

En el silencio lleno de presencia la gratitud se hizo plegaria, la memoria se hizo llama y la herencia recibida se volvió, una vez más, llamada y compromiso. Allí comprendimos de nuevo que no caminamos solas, que venimos de una historia tejida con amor, sacrificio y esperanza, y que seguimos sostenidas por una gracia que nos precede.

Y la peregrinación a Guadalupe puso en nuestro camino una ternura mayor. Llegar hasta Guadalupe, Reina y Madre de las Villuercas, fue como dejarse recoger bajo un manto antiguo y siempre nuevo.

Ante Ella fuimos depositando nombres y rostros, búsquedas y cansancios, sueños y esperanzas. Bajo su mirada maternal confiamos nuestra vida, nuestra vocación y el porvenir de la congregación, sabiendo que toda verdadera peregrinación acaba siempre en manos de una Madre.

Nos volvemos de estos días con el alma agradecida y encendida.

Nos volvemos con el rumor de unas calles, con la paz de una capilla, con la dulzura de una presencia maternal y con la certeza de que el carisma sigue vivo, latiendo en la historia y en nuestros corazones.

Y mientras aún resuenan los ecos de un fin de semana de gracia, solo brota en nosotras una palabra que quiere abrazarlo todo: gracias.

Gracias por nuestras raíces.

Gracias por nuestros fundadores.

Gracias por la fe sencilla de los comienzos.

Gracias por el camino compartido.

Gracias por cada hermana, cada laico, cada amigo que sigue dando forma a esta Familia.

Gracias porque, una vez más, hemos podido tocar con el corazón la belleza humilde de nuestra historia.

Gracias a Ti.

CATEGORIES:

Uncategorized

Tags:

Comments are closed

Latest Comments

No hay comentarios que mostrar.